
La primavera está completamente en marcha, y eso significa que la atmósfera se está calentando después del frío del invierno. Pero también significa que la temporada de tiempo severo se está acercando a su pico anual.
Impulsadas por el aumento estacional de las temperaturas y la humedad, tormentas severas continuarán desarrollándose, trayendo los peligros de vientos dañinos, granizo y tornados. Y un estudio en el Proceedings of the NAS sugiere que las condiciones ambientales que producen tormentas severas serán más comunes en un mundo en calentamiento.
Cualquiera de estas amenazas individuales puede ser mortal, pero los tornados son los más aterradores. Esta semana marca aniversario del super brote del 27 de abril, 2011. Tan sólo en Alabama, 62 tornados fueron verificados ese día, incluyendo un catastrófico EF4 que arrasó con Birmingham y Tuscaloosa, dejando 65 muertos.Nadie sabe exactamente lo que va a ocurrir esta temporada de tornados, pero un equipo de la Universidad de Columbia, por primera vez, ha publicado un pronóstico de tornados para esta temporada de tiempo severo. El equipo indica que hay una probabilidad del 60% que la temporada producirá un número promedio de tornados y una probabilidad del 30% que el número será por debajo del promedio. Y todavía hay mucho que aprender, porque a nivel local, no entendemos completamente por qué algunas tormentas eléctricas giratorias (también conocidas como mesociclones) producen tornados y otras no.Tampoco sabemos cómo el cambio climático afectará la frecuencia o intensidad de tornados en el futuro. Es razonable pensar lo que podría ocurrir: las tormentas desde donde se generan los tornados se alimentan del calor atmosférico y la humedad, y debemos esperar más de ambos según el planeta se calienta bajo el creciente manto de gases de efecto invernadero.
Pero la formación de tornados es un proceso complejo. Además del combustible proporcionado por el aire caliente y húmedo, se necesita la cizalladura del viento para generar giro. Además, se necesita un activador para iniciar el proceso convectivo, que a menudo es proporcionado por un frente frío o una línea seca. Cómo estos dos últimos factores evolucionarán en un mundo que se calienta todavía no está claro.
Lo que los científicos sí saben es que el número de días con al menos un tornado ocurriendo en los EE.UU. continentales está disminuyendo – pero a la vez estamos viendo más tornados por día cuando suceden. Para complicar aún más las cosas, la detección de tornados ha mejorado en las últimas décadas. Harold Brooks, del Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de la NOAA, hace hincapié en que "los modelos climáticos indican un aumento de esta variabilidad en el futuro."
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