CONCEPTOS CLAVES
Usando datos combinados de la NOAA y la NASA, encontramos que 2020 ha sido el segundo año más caliente del planeta hasta junio.
Las temperaturas del año hasta la fecha están 1,36℃ (2,45℉) por encima de una línea de base de 1881-1910, acercándose a los niveles del año récord de 2016. Este año tiene 90% de probabilidades de terminar entre los tres primeros.
El calentamiento continuará mientras emitamos gases de efecto invernadero. Si bien las emisiones disminuyeron temporalmente esta primavera durante el paro económico mundial, están volviendo rápidamente a la normalidad en gran parte del mundo.


Con el lanzamiento de las temperaturas globales de junio de la NOAA y la NASA, tenemos los resultados de la primera mitad de 2020. Incluso en este tiempo tumultuoso, la Tierra sigue calentando, ya que una vez más las continuas emisiones de gases de efecto invernadero conducen a temperaturas casi récord. Usando datos combinados de la NOAA y la NASA, encontramos que 2020 ha sido el segundo año más caliente del planeta hasta ahora.
Las estadísticas son sorprendentes:
Este año está "prácticamente seguro" a terminar entre los primeros cinco más calientes, lo que haría que los siete últimos años sean los siete más calurosos en 140 años de registro.
2020 también tiene un 36% de probabilidad de sobrepasar 2016 como el más caliente en el registro, incluso sin un El Niño—el patrón que impulsó 2016 a su nivel récord.
Las temperaturas del año hasta la fecha están 1,36℃ (2,45℉) encima de una linea de base recalculada de 1881-1910, lo que indica el calentamiento desde los comienzos de la era industrial.
Según la Organización Meteorológica Mundial, los próximos cinco años pueden permanecer al menos 1℃ por encima de los niveles preindustriales, e incluso sobrepasar la aspiración del Acuerdo de París de un límite de 1,5℃.
Junio fue el 426° mes consecutivo con temperaturas por encima del promedio del siglo XX
Estas cifras son aún más extremas cerca de los polos. El 20 de junio, la ciudad siberiana de Verkhoyansk alcanzó los 100,4℉, un récord ártico devastador que luego fue confirmado por el servicio meteorológico de Rusia. Partes de Siberia estuvieron hasta 18℉ más calientes de lo normal en junio, lo que llevó a una temporada récord de incendios forestales con las emisiones de CO2 estimadas más altas en 18 años de monitoreo.
Lo que pasa en el ártico no se queda en el ártico. Cuando estos incendios forestales arden y el permafrost se descongela, se liberan aún más gases de efecto invernadero para calentar nuestro planeta. Un círculo vicioso similar ocurre con el derretimiento del hielo marino, que está cerca de un récord bajo también. El ártico está calentando más del doble de rápido que el resto del mundo.
Otras regiones también han sentido el calor. La Antártida batió récords de temperatura en febrero, y el calor sostenido este año ha cubierto el mundo desde el norte de Europa hasta América del Sur. En los Estados Unidos, el sur de Florida ha observado 134 máximas récord (y contando) este año, y sólo un récord de frío, un impresionante recordatorio de este desequilibrio en la mayoría de las áreas. Hasta junio, los Estados Unidos ha tenido su 8° año más caluroso de 126 en el registro.
El calentamiento continuará mientras emitamos gases de efecto invernadero. Si bien las emisiones disminuyeron esta primavera durante el paro económico mundial, están volviendo rápidamente a la normalidad en gran parte del mundo. Desde las energías renovables hasta la educación y una agricultura más inteligente, se necesitarán cambios importantes para aplanar las curvas crecientes del CO2 y las temperaturas globales.
EXPERTOS NACIONALES
Ahira Sánchez-Lugo — Científica Física, Centros Nacionales de Información Ambiental de la NOAA (NCEI por sus siglas en inglés), Centro del Tiempo y Clima (CWC por sus siglas en inglés), Ahira.Sanchez-Lugo@noaa.gov
*Disponsible para entrevistas en español e inglés
Jennifer Brady — Analista Senior de Datos, Climate Central, jbrady@climatecentral.org
METODOLOGÍA
Los análisis mensuales de temperatura global son calculados de forma independiente por la NASA y NOAA/NCEI. Climate Central combina la información de la NOAA y la NASA para volver a basar las temperaturas globales utilizando una línea de base preindustrial anterior de 1881-1910 en respuesta al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Los cálculos de la NASA se amplían para tener en cuenta los cambios de temperatura en los polos, donde hay menos estaciones. La NOAA no utiliza ninguna extrapolación para tener en cuenta la baja densidad de estaciones en los polos.
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