
Hace diez años esta semana, el huracán Katrina se convirtió en uno de los peores desastres naturales en la historia de EE.UU.. Causó la muerte un estimado de 1.200 personas y más de $ 100 mil millones en daños mientras cruzó a través de la Florida y luego azotó la costa del Golfo como un huracán de categoría 3 (después de alcanzar un máximo de categoría 5).
La marejada ciclónica alcanzó unos 27,8 pies, según medido en Pass Christian, Mississippi. Mientras en Nueva Orleans, una marejada de 5-10 pies se amontonó a lo largo de la orilla occidental del lago Pontchartrain, forzando el sistema de diques hasta que partes cedieron, finalmente inundando cerca del 80% de la ciudad con agua que alcanzó hasta 20 pies.
Antes y después de este gran ciclón hubo dos importantes estudios sobre cómo el cambio climático podría afectar a los huracanes. El huracán también estimuló nuevas investigaciones sobre la misma pregunta en años subsiguientes. Durante la última década, los científicos han llegado a un consenso general de que mientras a nivel mundial habrá una cantidad similar — o quizás incluso menos — de ciclones tropicales lo que hay ahora, estos habrán de ser más intensos. En parte, este incremento en la intensidad está relacionada al aumento de las temperaturas superficiales del mar a consecuencia del océano absorbiendo parte del exceso de calor atrapado en la atmósfera por los gases de efecto invernadero.
Un estudio de 2013 encontró que la marejada e inundaciones de Katrina fueron de 15 a 60% más altas de lo que hubiesen sido bajo condiciones del clima y nivel del mar alrededor del año 1900. Esto fue principalmente por hundimiento del terreno local, lo que representó alrededor de 1,8 pies de un estimado de 2,4 pies de elevación del nivel del mar local.Los investigadores descubrieron que cualquier fortalecimiento de la tormenta en general por las temperaturas superficiales del mar más altas jugó un papel relativamente menor en este caso. También pasaron a explicar, sin embargo, cómo la pérdida de los humedales protectores y las islas de barrera contribuyó al aumento del la marejada y las inundaciones. Parte de la razón de que la costa se está perdiendo es la falta de reposición de sedimentos en el delta del Mississippi a causa de las presas y otros elementos construidos río arriba.
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