|
Brasil tiene un tercio de los bosques tropicales del mundo, ya que más de la mitad de la selva tropical del Amazonas está dentro de las fronteras del país. Su papel en el sistema climático es importante, ya que la selva tropical del Amazonas representa 25% del dióxido de carbono absorbido por tierra cada año. Las tasas de deforestación en la Amazonía han disminuido en la última década, pero el área total sigue disminuyendo, con un área del tamaño de Delaware perdida en cada uno de los últimos 5 años. Modelos del clima nacionales y regionales indican que la Amazonía se tornará más seca y cálida durante todo el siglo, así estresando aún más la selva.
En Río de Janeiro y la mayor parte de la costa atlántica del país, se proyecta un aumento en la temperatura y la precipitación debido al cambio climático. Aguaceros fuertes podrían empeorar la calidad del agua en Río, ya que las lluvias más intensas dan lugar a más escorrentías contaminantes, similar a lo que pasó en la Florida este verano. Una vez que termina la lluvia, el agua sobrante estancada puede crear condiciones favorables para la proliferación de los mosquitos y aumentan el riesgo de la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos como el Zika.
|